PATRONO DE LA FACULTAD DE DERECHO

Por Decreto de Rectoría 192/2004, se instituyó como “Día de la Facultad de Derecho” el 27 de septiembre, que corresponde a la celebración del nacimiento de San Alfonso María de Ligorio, Patrono de la Facultad.

En el pueblito de Marianela, cerca de Nápoles, nació el 27 de septiembre de 1696 Alfonso de Ligorio Cavalieri, primogénito de una familia donde se unieron dos estirpes nobles napolitanas. Su madre, Ana, es quien lo iniciaría desde muy pequeño en la oración piadosa, mientras que su padre había decidido convertirlo en hombre de leyes e hidalgo del reinado de su provincia natal.

Desde pequeño demostró dotes excepcionales para la ciencia, filosofía, música y pintura, por lo que a sus tempranos 12 años terminó exitosamente sus estudios secundarios, y a los 16 presentó su tesis de  Doctorado Civil y Eclesiástico, con la que recibió su título de Doctor.  Tras ejercer otros dos años su práctica profesional, a los 18 ya es abogado con pleno derecho a trabajar en su carrera, pero antes de comenzarla asiste a un retiro espiritual con los padres jesuitas, donde experimenta indescriptiblemente el amor de Dios, por lo que decide hacer un voto de celibato perpetuo.

Continúa ligado al tribunal, pero elige ser un santo abogado, siguiendo sus propios principios éticos basados en la justicia y la gracia divina.  Durante los próximos nueve años de su vida ejerce su profesión de manera extraordinaria, pues era considerado el mejor abogado del reinado de Nápoles, sin haber perdido nunca ningún pleito.  Los más importantes procesos pasaban por sus manos y nadie quería tenerlo de adversario.  Los mismos príncipes acudían a él.

Pero en 1723, mientras defendía a una de las partes en un proceso internacional, es derrotado gracias a la presentación de un documento falso.  Fue tal su vergüenza que prometió nunca más volver a los tribunales, y se dedicó, en cambio, a asistir a los enfermos que habitualmente visitaba en un hospital.  Es ahí donde recibe el llamado de Dios, quien lo invita a entregarse a El y su servicio.

En octubre de ese mismo año se convierte en un humilde clérigo, pidiendo su admisión al seminario de Nápoles. En 1726 es ordenado sacerdote, dedicando su labor espiritual principalmente a los más pobres y olvidados en los barrios marginales.  En noviembre de 1732, luego de mucho meditarlo y hasta negarse ante las evidencias que Dios le mandaba expresándole su voluntad, funda la Congregación del Santísimo Redentor, dedicada a evangelizar con un espíritu misionero a las almas más relegadas de la sociedad. Pero además de la aprobación papal para su orden, conseguida en 1749, necesita la del gobierno de Carlos III de Nápoles, proceso que lo hará nuevamente  víctima de oscuras e interesadas maquinaciones.

Mientras, San Alfonso es nombrado Obispo de Santa Agueda y a pesar de hacerse cargo de su labor como tal, ser el superior de su congregación y sufrir fuertes dolores a causa de su artrosis, se dedica a escribir numerosas obras que son acogidas con mucho éxito entre los feligreses, gracias a su lenguaje directo y sencillo.

Entre ellas destacan su “Teología Moral” y “Las glorias de María”, dedicada a la Virgen, quien tuvo una permanente presencia e importancia en su vida.

Tras varios años de tramitaciones, la regla de su congregación es finalmente aceptada, pero con sustanciales cambios que traicionan su espíritu original.  Este hecho fue aprovechado por sus antiguos detractores,  quienes consiguen que el Papa dicte varios decretos en su contra, siendo expulsado de su propia congregación por haber modificado los reglamentos sin la aprobación papal.

Esto trajo consigo la división de su congregación y a San Alfonso lo sumió en una profunda pena y desconsuelo. Tras padecer largo tiempo de dolorosas enfermedades y después de dos días de agonía, murió el 1° de Agosto de 1787, poco antes de cumplir los 92 años. La gente hizo largas filas para verlo por última vez, y pronto se difundieron los milagros que se habían producido gracias a su intercesión. San Alfonso de Ligorio fue beatificado en septiembre de 1816, canonizado en mayo de 1839 y declarado Doctor de la Iglesia en marzo de 1871.