Sobre las razones para oponerse a la “píldora del día después”

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Blog Académico

Nuevamente se ventila en estos días la polémica en torno a la denominada “Píldora del día después”, a propósito del reciente documento “Normas Nacionales sobre Regulación de la Fertilidad” que el Ministerio de Salud ha publicado, que autoriza su entrega a niñas menores de 14 años sin conocimiento o autorización de sus padres. Un interesante comentario puede verse en el blog del profesor Hernán Corral: http://corraltalciani.wordpress.com/2014/07/20/entrega-de-pildora-del-dias-despues-a-menores-de-14-anos/ .

Los defensores de la píldora repiten con insistencia en los medios de comunicación que su distribución (ahora indiscriminada a niñas menores de 14 años) se justifica en la libertad de la mujer –aquí, la niña- para decidir lo que hace con su cuerpo; y que la oposición a la píldora responde a un dogma religioso. Respeto esto último es que deseo hacer un comentario.

Probablemente el factor ético-religioso sea preponderante en el sentir de muchos, cuestión que no debiera por sí sola ser desechable en una sociedad respetuosa de la libertad de cultos. No obstante, haciendo abstracción de este factor, es posible basar el rechazo a la píldora (y aún con más intensidad) con el mismo recurso a los derechos fundamentales de las personas. Y se trata precisamente de la realidad humana que hay en la criatura concebida; realidad que se oculta por las formas, pues resulta difícil reconocer en una célula a un individuo humano. Esto último cobra relevancia en una sociedad tan susceptible a las imágenes, como lo es la nuestra actualmente. A nuestros estudiantes que se interesen en informarse desapasionadamente sobre el tema, en busca de un relato con rigor científico y a la vez sencillo y aprehensible para los que no somos legos en la materia, les recomiendo un excelente libro que se encuentra en nuestra biblioteca: ¿Qué es el embrión humano?, del reconocido autor (ya fallecido) Jérôme Léjeune. En mi caso, este libro me ayudó a comprender que ante la realidad humana hay que sacudirse el “ver para creer”, y tomar conciencia de que cada uno de nosotros fuimos en algún momento esa primera célula, de la cual surgió luego nuestra forma actual; y que el futuro de la humanidad está también en esas células que constituyen la primera expresión del ser humano. Negarse a reconocerlo me parece un acto de profundo egoísmo, que a fin de cuentas es lo que en realidad no parecemos estar dispuestos a reconocer.

Sergio Galaz R
Profesor de D° Civil