Tuición compartida II

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Blog Académico

El proyecto de ley sobre la denominada “Tuición Compartida” se encuentra ya en las últimas fases de discusión legislativa. Ha pasado a Comisión  Mixta en el Congreso ya que la Cámara de Diputados y el Senado aprobaron textos distintos. La Cámara aprobó que en caso de vivir separados los padres, podrán acordar que el cuidado personal de uno o más hijos menores se ejerza en forma compartida, y que mientras no exista acuerdo le corresponderá a la madre. El Senado, en cambio, aprobó que en tal caso los padres compartirán la responsabilidad y todos los derechos y obligaciones respecto los hijos comunes, y que mientras no exista acuerdo de entre ellos, el juez deberá resolverlo dentro de 60 días. Entretanto, el cuidado del niño corresponderá a la persona con quién éste resida.

Las objeciones de la Cámara giran en torno a que la redacción que da el Senado a diversas disposiciones no deja claro si la tuición compartida operaría automáticamente ante la separación o si requeriría acuerdo. Soy de la opinión que sin acuerdo de los padres el sistema estaría condenado al total fracaso. Además se acusan algunos problemas sobre la forma y el plazo de la decisión judicial. El Gobierno, entretanto, ha quitado la urgencia a la tramitación en beneficio de una mayor reflexión.

Evidentemente el Senado enmendó lo que a su parecer sería mantener la actual discriminación en favor de la mujer. La fórmula “persona con quién reside el niño” parece salvar esta situación,  aunque de hecho, en la gran mayoría de los casos esa “persona” no es sino la propia madre. Es un ejemplo de corrección política, pero que encierra el enorme peligro de agudizar un problema que precisamente se declara querer evitar: que los niños sean tomados por “arma de guerra judicial” entre los padres. La experiencia extranjera demuestra que una regla como ésta fomenta la autotuela y la creación en un status quo procesal beneficioso para enfrentar un juicio sin real interés en la tuición, pero sí en desarmar al contrincante.

Considero por ello preferible la redacción de la Cámara,  que más se ajusta a la gran mayoría de los casos. Es de esperar que los diputados defiendan su texto.

Con todo, la reforma contiene algo importante para los padres con auténtico interés en la tuición: ya no sería necesario demostrar que es “INDISPENSABLE” para el interés del hijo darle la tuición al padre (como ahora lo exige la ley),  sino que bastaría tan sólo que ello fuera “CONVENIENTE”.

Sergio Galaz R
Profesor Derecho Civil
Facultad de Derecho UCSC